12 de septiembre de 2015

My Drunk Kitchen: A Guide to Eating, Drinking and Going with your Gut, Hannah Hart

Hola de nuevo. Dos veces en dos días, qué bien. De vez en cuando me alegra escribir con tanta frecuencia. El motivo de volver tan pronto es que me estuve leyendo dos libros a la vez y, fíjate qué coincidencia, los he terminado al mismo tiempo. De este modo puedo escribir más a menudo, aprovechando también que ahora tengo más tiempo libre.

El libro que nos ocupa hoy también está en inglés, pero proviene de Estados Unidos, a diferencia del de ayer. Se trata del primer (y único, por el momento) libro de la youtuber Hannah Hart, y lleva por título el nombre de su... ¿debería llamarlo programa?... programa en Youtube: My Drunk Kitchen.


Empecé a seguir a Hannah tras su colaboración con el canal ThreadBanger hace un año, más o menos. Me divertí mucho viendo aquel video, entonces busqué su canal y empecé a ver sus vídeos.
My Drunk Kitchen es un programa de cocina poco convencional. Es cierto que en él se preparan diversos platos, muchos de ellos realmente apetecibles, pero hay dos cosas que lo hacen diferente de otros canales de cocina: la primera, que Hannah lo prepara todo mientras bebe algún tipo de bebida alcohólica (no te preocupes, sus locuras en la cocina siempre están supervisadas por una o varias personas); y la segunda, que sus recetas siempre estan impregnadas de consejos y reflexiones sobre diferentes rasgos de la vida: la familia, la amistad, el trabajo, la sexualidad, nosotros mismos...
Así que el libro es como una extensión de su canal. Además de encontrar recetas de cocina un tanto peculiares, también ofrece consejos y muchos ánimos para enfrentarnos a nuestros problemas, para mejorar como personas y, en definitiva, vivir más felices.

Hannah Hart me parece una chica muy agradable, eufórica y amante de la vida. Sus juegos de palabras y chistes malos hacen reír hasta al más sieso de los seres humanos. Además, si se encuentra en compañía de alguna de sus amigas, la diversión se multiplica y puedes acabar tirado en el suelo con dolor de barriga y de mandíbula. A mí me gusta mucho. Sus palabras y consejos me ayudan a ver las cosas más claras.
A veces necesitamos que otra persona nos diga las cosas en voz alta, aunque ya las sepamos, para darnos cuenta de la realidad.

Por si tienes curiosidad, te dejo aquí su canal de Youtube. No tiene desperdicio.

11 de septiembre de 2015

Debrett's A-Z of Modern Manners

Buenas, compañera o compañero de lectura. Hace unas semanas que volví de Japón y me he tomado un tiempo de descanso y asueto para recuperarme del viaje. Tiene gracia que diga esto cuando se supone que, en un viaje, el objetivo principal suele ser descansar de la rutina diaria y tomarse un tiempo de calma y tranquilidad. ¡Pues no! Esta vez, mis compañeros de ruta y yo no hemos parado ni un segundo, íbamos de un lugar a otro sin tiempo que perder, "a tope de power". De hecho, andábamos una media de 17 km/día que, al menos para mí, es muchísimo, teniendo en cuenta que en mi casa hago 0 km/día (a no ser que coja el coche).
Bueno, voy a dejar ese tema de una vez y hablaré de lo que realmente nos concierne aquí: libros, libros, libros. Creo que este es el primer libro del blog que no está en lengua castellana. La balada de la cárcel de Reading no voy a contarla porque leí tanto el texto original como la traducción. Más que un libro, se trata de una guía. No me malinterpretes, no me refiero a las de autoayuda. Se trata simplemente de una guía de buenos modales o, siguiendo el título, de modales modernos: se llama Debrett's A-Z of Modern Manners.


¿Pero quién o qué es Debrett's? Eso me pregunté yo en una ocasión. Debrett's es una editorial inglesa que lleva publicando manuales, compendios y guías sobre etiqueta y modales desde 1769. Yo que soy una simple plebeya siento cierta curiosidad por los procedimientos que en su momento se inventaron los aristócratas y nobles para regular sus encuentros y reuniones. Cómo vestirse, qué decir, cómo comer... en definitiva, cómo darle vidilla a su aburrida existencia. No todos somos tan afortunados de necesitar un trabajo diario para subsistir.
Sin embargo, hoy en día también publican guías para la gente de a pie, en las que explican cómo comportarse en sociedad, y esta es una de esas guías. Cubre temas muy diversos, desde qué hacer (y no hacer) en una galería de arte hasta cómo comerse unos caracoles. Algunas entradas me han parecido muy interesantes y bonitas, como la de la amistad o la de escuchar. Todo está explicado de una forma muy correcta y comprensible, con toques de humor por aquí y por allá.
Obviamente, al tratarse de una guía para la población inglesa, hay algunos rasgos que a los extranjeros nos pueden parecer extraños o desconocidos, e incluso exagerados o totalmente innecesarios, por lo que recomiendo mantener una mente abierta y curiosa mientras se lee. Se puede aprender mucho de su cultura con un libro como este. ¿Qué les gusta, cuál es su grado de tolerancia, qué no deberías hacer nunca, cómo impresionarles?
Advertencia: es un libro que (que yo sepa) sólo está en inglés, por lo que necesitarás conocimientos del idioma para poder leerlo. O si no, siempre puedes pedirle a un amigo que te lo lea y pasar un buen rato juntos.

Te dejo su página web aquí por si te ha entrado la curiosidad o quieres saber más sobre la editorial y sus publicaciones.

16 de agosto de 2015

Kokoro, Natsume Soseki

Buenas, aficionado o aficionada a la lectura con paciencia infinita para esperar mis idas de olla.
En un par de días me voy de viaje a Japón, y había pensado que estaría chachi escribir este mes sobre alguna obra de la literatura nipona. Soy bastante fan de este país, como seguro que captaste al leer las entradas sobre Edogawa Rampo y Yasunari Kawabata. Esta vez he escogido la obra cumbre de Natsume Soseki, uno de los escritores más importantes e influyentes del siglo pasado, titulada Kokoro.


La palabra "kokoro" podría traducirse simplemente por "corazón", pero es un concepto que va más allá. Puede referirse tanto al corazón como al alma, la mente o los sentimientos. Y es que la obra está impregnada de todos estos elementos.
Cuenta la breve relación que entabla un estudiante universitario con un hombre mayor que él, desempleado, casado y sin hijos. Estando de vacaciones, el joven se encuentra con dicho hombre en la playa y algo en él le llama la atención. No sabe muy bien qué es, pero desde entonces lo busca por todas partes. Se cruza con él en varias ocasiones y, finalmente, consigue entablar una conversación. A medida que pasan los días, los dos hombres crean cierta relación amistosa que trasciende las vacaciones y sigue una vez los dos regresan a Tokio, donde ambos residen.
El joven continúa con sus estudios en la capital y, a su vez, visita muy a menudo al hombre. El chico parece estar muy interesado en él y en las experiencias que ha tenido a lo largo de su vida, pero el hombre siempre parece mostrarse indiferente, e incluso algo molesto ante la insistencia del joven.

El libro está dividido en tres partes: en la primera, el estudiante cuenta cómo llega a conocer a Sensei y cómo se asienta su amistad; en la segunda, el joven vuelve a la casa de sus padres, en su pueblo natal, durante un breve período de tiempo; y la tercera parte se trata de una extensa carta de Sensei dirigida al muchacho.
Lo más curioso de la historia es que en ningún momento aparece el nombre de los personajes. El nombre del estudiante (es decir, del narrador) nunca es mencionado; al hombre se le conoce simplemente como "sensei", término utilizado para referirse a los profesores, médicos y demás personas consideradas sabias, que denota respeto; tampoco aparece el nombre de la esposa de Sensei ni los nombres de los padres del narrador. Nada de nada. Ningún nombre en absoluto, y, aún así, no se crea ningún tipo de malentendido. No es algo extraordinario, pero este recurso me ha llamado mucho la atención y me ha gustado mucho.
Es una historia de lo más sencilla, y es ahí donde radica su belleza. Me fascina ver la sencillez con la que muchos autores japoneses escriben. Es algo que me encantaría ser capaz de hacer.
No sabría explicar con palabras cómo me he sentido al leer esta obra. Es algo que me ocurre cada vez que leo libros de autores japoneses, la verdad. Mi cabeza enmudece y mi corazón siente con una fuerza desmedida. ¿Te ha pasado esto alguna vez? ¿En qué libro?

Me encantaría seguir leyendo a Soseki. Ahora formará parte de mis asiduos.

7 de julio de 2015

La balada de la cárcel de Reading, Oscar Wilde

Hola y bienvenido o bienvenida. Como ya te conté la semana pasada (y si no lo leíste, puedes ir a leerlo ahora, puedo esperar), el libro que he estado leyendo incluía en un mismo tomo dos obras de mi querido Oscar Wilde. Una de ellas era De Profundis, de la que ya hablé en la entrada anterior, y la siguiente era La balada de la cárcel de Reading, de la que toca hablar hoy.

Dicha balada es un extenso poema que escribió tras pasar casi dos años encerrado en la prisión de Reading (en la ciudad que le da nombre, en Berkshire, Inglaterra), y está inspirada en uno de los prisioneros que allí llegó durante la estancia del escritor, Charles Thomas Wooldridge. Wooldridge fue condenado a la horca por haber matado a su esposa, y el tiempo que estuvo detenido hasta su ejecución lo pasó encerrado en la prisión antes mencionada.
El poema es realmente desgarrador. Describe la vida en la prisión con detalle y con una rima muy cuidada. Habla de los presos, de los trabajos forzados a los que estaban sometidos, de las ejecuciones que se llevaban a cabo, de la comida, del paisaje, de los carceleros, de los paseos por el patio... Es un poema muy completo y resulta un poco duro, si es que eres una persona muy sensible con los temas macabros. Esa es la palabra, macabro.
Los dos versos que más me gustan del poema son los siguiente:

"pues quien más de una vida vive,
más de una muerte debe morir."

Forman parte de la siguiente estrofa:

Y todo el pesar que tanto lo conmovió
para dar aquel amargo grito,
los atroces remordimientos y los sudores de sangre,
nadie los conocía mejor que yo:
pues quien más de una vida vive,
más de una muerte debe morir.

Creo que la traducción al español está muy trabajada, muy conseguida y mantiene todo el significado del original. Además, las notas contienen muchísima información interesante y completa la lectura. Arturo Agüero Herranz, si lees esto, que sepas que has hecho un trabajo increíble y te admiro por ello. Ojalá fuese capaz de realizar una tarea tan hermosa y con tan buen resultado.

Por si acaso, también te incluyo la versión original, con las mismas palabras que el propio Wilde utilizó. A mí me pusieron la carne de gallina, y más de una vez se me cayeron las lágrimas.

And all the woe that moved him so
That he gave that bitter cry,
And the wild regrets, and the bloody sweats,
None knew so well as I:
For he who live more lives than one
More deaths than one must die.

Te recomiendo este poema al 100%. Sabes que yo no suelo leer poesía, como he contado en varias ocasiones, pero es que Wilde es mi debilidad. Creo que todas sus obras son joyas literarias, tanto las novelas y cuentos como las obras de teatro y los poemas. Era un hombre muy versátil.

Creo que no tardaré mucho en volverlo a leer.

30 de junio de 2015

De Profundis, Oscar Wilde

¡Buenas tardes! ¿Me has echado de menos? Yo a ti tampoco mucho. Bueno, un poquito. He estado pensando en ti cada vez que me venía a la cabeza el blog, pues deseaba compartir contigo la lectura de este mes.
Hace mucho que Oscar Wilde entró en mi panteón personal de escritores, especialmente desde que fui consciente de lo que era la literatura inglesa de finales del siglo XIX: una maravilla impresa. Ya te he contado en alguna entrada anterior que me encanta la literatura inglesa, especialmente la victoriana, y nunca me cansaría de leer tanto libros de esta época como sobre esta epoca.
Este mes he escogido un libro en el que se incluyen los dos escritos que redactó Wilde durante y después de su estancia en prisión. Por si no lo sabías, te cuento: Oscar Wilde era muy amigo de Lord Alfred Douglas, muy amigo, no sé si me entiendes. El padre de Alfred, el marqués de Queensberry, no aprobaba dicha amistad y aprovechaba cada ocasión para poner a Oscar en evidencia ante el público que lo consideraba un gran dramaturgo (que lo era, y lo sigue siendo). Entonces, animado por Bosie (apodo cariñoso de Alfred), y bastante a regañadientes, Oscar lo denunció. Sin embargo, no le salió bien y acabaron condenándolo a él a dos años de trabajos forzados en la prisión por lo que entonces se llamaba "indecencia grave" y ahora se llama "homosexualidad". Eran muy discretos para ser tan morbosos. Durante su estancia en la cárcel escribió una larga y extensa carta dirigida a Bosie y, al salir, un extenso poema. Hechas las explicaciones, te digo que hoy nos ocupa la carta, texto que tituló De Profundis (del latín, "desde las profundidades").


En la carta, Wilde habla sobre su relación con Bosie, una relación desigual, exigente y tal vez incluso tediosa, pero en la que el amor estaba presente. A pesar de reiterar lo mucho que sufrió por esta relación, al final afirma que, dada la oportunidad de cambiarla, hubiese hecho exactamente lo mismo.
También incluye un pasaje en el que divaga sobre la figura de Jesucristo y su papel para con la sociedad en la que vivió. Me resultó un tanto chocante, pues no reconocía dios alguno y repudiaba la religión. Sin embargo, cierto es que, al final de su vida, acabó por convertirse al catolicismo. No lo entendí hasta que leí caí en la cuenta de que Wilde era versado en la literatura clásica y el mundo griego le fascinaba. Hay muchas referencias tanto a la poesía como a los filósofos clásicos, además de a sus propias obras. La verdad, es un tanto desgarrador, más que nada por las causas que lo llevaron a acabar encerrado entre barrotes, unas causas que hoy en día serían impensables en el mundo occidental y que, desgraciadamente, aún siguen existiendo en algunos países. Es una lectura triste pero enriquecedora, dura pero constructiva, descorazonadora pero llena de esperanza.

No sé tú, pero, cuando me gusta un escritor, siento el urgente deseo de conocer más sobre su vida, sobre sus costumbres, sus lugares favoritos, sus pensamientos e ideas má allá de las obras literarias. A veces me siento un poco cotilla y entrometida, pero es que no puedo evitarlo. Quiero saber más y más, y nunca es suficiente. ¿Te pasa a tu también o soy la única fisgona aquí?