13 de noviembre de 2016

Yerma, Federico García Lorca

Es poco habitual en mí leer literatura española, la verdad, pero tras leer este libreto creo firmemente que debería hacerlo más a menudo. Primero porque de este modo nutro mi propia lengua y, segundo, porque poseemos verdaderas joyas de la literatura que no valoramos lo suficiente. Ya ves qué conclusión más grandilocuente he tenido.

Y es que no me compré este libro porque fuera fan de García Lorca, de la literatura española y de mi tierra, pero tras leerlo he visto lo ciega que he llegado a estar en varias ocasiones. Siempre pensamos que lo ajeno y extranjero es mejor, y no siempre es así. Debemos aprender también a encontrar nuestras propias virtudes y la belleza que esconde nuestra apariencia sencilla.



Yerma es una obra de teatro de Federico García Lorca. Es cortísima (al menos, para ser leída) y se puede leer de un tirón. Su tema principal es la esterilidad, la incapacidad de engendrar un hijo y la desazón que esto provoca en una mujer que sólo desea lo que no puede tener. Yerma es la protagonista, una mujer de campo que, tras casarse, sólo piensa en tener un hijo, pero ese deseo se ve una y otra vez frustrado. Este anhelo que no encuentra descanso atormenta su mente y su alma, y digamos que la conduce a la locura. Sin duda alguna la desesperación es palpable.
Me encanta este sentimiento desgarrador y furioso que envuelve la historia, y no me digas que no te encanta la frase que han escogido para ilustrar brevemente la solapa del libro: "Es a ti a quien busco día y noche sin encontrar sombra donde respirar. Es tu sangre y tu amparo lo que deseo". Sublime.

Compré el libro porque forma parte de una pequeña colección literaria encuadernada al estilo biblia y de la que ya he hablado en otra ocasión, de la editorial Treviana. Este ejemplar en concreto es el número cuatro, y creo que ya sólo me faltan dos (o tres, no estoy segura) para finalizarla. Bien por mí. Esta es la razón por la que he acabado leyendo esta perlita escondida entre las rosas, y me alegro de haberme hecho con ella, porque es así cómo se descubren cosas que se desconocen por pura ignorancia.
Me ha animado a leer más cosas no solo de Federico García Lorca, sino también de la literatura española. Por lo visto, esta obra de teatro forma parte de una trilogía, conocida como "trilogía lorquiana", compuesta por Yerma, La casa de Bernarda Alba y Bodas de sangre. ¿Quién no se ha leído La casa de Bernarda Alba en el instituto? Un clásico entre los clásicos. Me gustó, de verdad, así que solamente me falta Bodas de sangre para completar la trilogía. Espero poder hacerme con ella en breve.

20 de octubre de 2016

Tender is the Night, F. Scott Fitzgerald

Sé que la última entrada es del mes de agosto, y he intentado no tardar tanto en escribir, pero... Sí, la misma excusa de siempre. No voy a extenderme con eso, porque lo sabes de sobra. Pero lo que cuenta es que, aunque tarde, siempre vuelvo, ¿no?

Hoy te traigo el libro que me regaló por mi cumpleaños mi amiga A. (la mantendremos en el anonimato para proteger su privacidad, por si acaso). Fue algo inesperado, una sorpresa en toda regla, y aprecio mucho el gesto que tuvo conmigo.
Como verás en la fotografía, está un poco... maltrecho, podríamos decir. Es lo que tiene ser de segunda mano: una vida apasionante rodando de mano en mano y de estante en estante, una suerte de la que pocos pueden alardear. Lo he leído en inglés, su idioma original, pero lo puedes encontrar en las librerías y bibliotecas de España (e imagino que Latinoamérica) con el título Suave es la noche.


Reconozco que al principio me sorprendí. Pensé: "¿Y por qué me regala un libro de Fitzgerald, si nunca hemos hablado de él?". Cierto, sí, pero... ¿por qué no? Si te soy sincera, creo que esta ha sido la forma de congraciarme con este autor, porque... te cuento. En la universidad me obligaron, en cierto modo, a leer El gran Gatsby, y eso fue lo que hice, aunque a regañadientes. Claramente ese malestar se trasladó al libro y no lo disfruté en absoluto. Es cierto. El gran Gatsby no me gustó, y desde entonces guardaba cierto rencor hacia nuestro amigo Francis. Es lo que ocurre cuando te obligan a hacer algo que no quieres, está constatado desde los años de instituto. Sin embargo, reconozco que no he sufrido tanto con este libro. Francis, me disculpo.

La historia transcurre a finales de los felices años veinte, en la riviera francesa, y los protagonistas forman parte de cierta élite social americana que disfruta de su holgura económica viajando de acá para allá, celebrando fiestas y, en general, disfrutando de la vida sin ninguna obligación que les aferre a nada en absoluto. Curiosamente, el protagonista, Dick Diver, es un médico con... más bien poco dinero, pero que cuenta con un futuro prometedor. Mientras termina sus estudios en Europa, conoce a Nicole. Esta chiquilla, que a penas llega a la mayoría de edad, es paciente suya en un sanatorio mental. Al principio sólo tontea con ella pero, tras conocer las razones por las que ha acabado en un sitio así, y por recomendación de un colega suyo, termina casándose con ella. Pasan los años, y su relación parece ser idílica, perfecta, maravillosa... hasta que aparecen ciertos personajes que sacuden sus cimientos y dejan patente que todo lo que han construido juntos corre el peligro de desmoronarse por falta de solidez.

Creo que, si hubiese dependido de mí, ni se me habría pasado por la cabeza leer este libro. Seguiría en el estante de la tienda, esperando a que alguien le diera vida de nuevo. No obstante, eso es lo bueno de los regalos inesperados: que puedes descubrir cosas nuevas. Y con este libro he hecho las paces con Fitzgerald y reconozco que fue muy buen escritor. Es una época ciertamente interesante, aunque no acaba de gustarme la frivolidad de la sociedad que retrata. A pesar de ello, recomiendo su lectura. Ya sea con este libro con El gran Gatsby o cualquiera de sus historias cortas, seguro que encuentras algo que te pueda gustar.

25 de septiembre de 2016

Miles de gracias

Esta vez no vengo a ofrecerte ningún libro ni ninguna reflexión literaria carente de base y fundamento.
Hoy sólo quería agradecerte a ti, lector habitual u ocasional que te has topado alguna vez con este blog, que hayas echado un vistazo en algún momento a mis pérdidas de cordura, mis obsesiones y a mis disertaciones vacías y sin importancia.

El blog cuenta ahora con mas de mil visitas, esparcidas por todo el globo y realizadas durante más de un año, si no me equivoco.

Gracias por haberte pasado por aquí en uno de esos días en los que, buscando cualquier otra cosa, llegaste sin querer y leiste unas pocas palabras sobre literatura. Espero que nos volvamos a encontrar de vez en cuando.

5 de agosto de 2016

Legion of the Damned, Rob Sanders

Ha llegado agosto, julio ha pasado como si fuera mayo, y vuelvo a resurgir de entre las sombras para... no salir demasiado al sol, por si me quemo.
Estoy de vuelta de un modo similar a junio: he acabado un proyecto grandote, ha pasado un mes sin escribir entrada y el libro está en inglés, pero saldrá en español pronto, supongo que para antes de navidad. Y, una vez más, se trata de Warhammer.
La verdad es que le estoy cogiendo el gustillo. Una vez conoces el mundillo resulta más fácil de seguir y empiezas a entender todo el universo que hay ahí montado, porque no todo es pega, pega, pega, muere, muere, muere.


En esta ocasión traigo Legion of the Damned, de Rob Sanders. Lo que viene siendo lo mismo que La legión de los condenados. A diferencia del anterior, este pertenece a la serie Space Marine Battles, y transcurre en un milenio posterior a la Herejía de Horus. Sin embargo, como todo en esta vida, en cierto modo está todo conectado. Ya verás. Pero aquí voy a ser muy breve y concisa.

En esta ocasión, el mundo de Certus Menor se ve amenazado por el Colerocausto, una flota inmensa formada por demonios, cultistas, Adeptus Astartes traidores y demás malotes que se dedica a seguir el cometa Keeler allá por donde va y a destruir los mundos por los que pasa. Esta vez son los Excoriators los encargados de defender ese mundo e intentar abatir al Colerocausto (algo que nunca ha ocurrido y difícilmente serán capaces de hacer teniendo en cuenta que solo son cuatro gatos). Zachariah Kersh, recién nombrado capitán-corpus de la Quinta Compañía tras ganar el Festín de Espadas, se ve en la obligación de asistir a la población del mundo cementerio, a pesar de no tener el apoyo de su compañía y tener la certeza de que nadie, absolutamente nadie, va a sobrevivir al ataque.

Hay muchísimos detalles que no he especificado, pero si los explico estaría contando el libro de pe a pa y eso, ¡ESO!, no pienso hacerlo. Quiero que lo leas tú... Cuánta maldad...
Solo diré una cosa: digo que está relacionado con Traidor porque también aparecen los Devoradores de Mundos y el dios sanguinario Khorne. Y me encanta que se hagan referencias de este tipo, especialmente si las puedo entender (pues como todos, ¿no?).

No me ha desagradado, pero le encuentro una pega. Excepto en tres ocasiones, todo el libro sigue los pasos del, vamos a decir, protagonista. Solo hay tres momentos (contados, ¿eh? Tres) en los que se desvía y narra desde el punto de vista de otro personaje o se encuentra en un escenario diferente. En Traidor o Angel Exterminatus, van contando la historia saltando de un personaje a otro, de un bando a otro, de un escenario a otro... Hay variedad, hay cambios. Te refresca el cerebro. En cambio, en este libro, no hace más que centrarse en el mismo personaje y seguirle allá donde va, y al final cansa. Habrá a quien le guste o no le desagrade esta forma de narración, pero a mí, bueno, esta vez me ha aburrido un poco.

Puedo asegurarte que ya estoy de vacaciones (¡por fin!) e intentaré ponerme manos a la obra para ofrecerte algún otro título este mes pero, como siempre... ¡no prometo nada! Hay mil cosas que quiero hacer y parece que ya no tengo tiempo. Tengo empezados un par de libros. A ver si puedo terminarlos este mes.

11 de junio de 2016

Betrayer, Aaron Dembski-Bowden

¿Me creerás si te digo que hace semanas que ansío escribir en el blog?
Pues deberías, porque es la verdad. He estado trabajando a destajo este último mes y pensaba que no podría ofrecerte ningún libro en junio, tal y como me pasó en mayo, pero... ¡descubrí que no!
Esta vez te traigo un libro relacionado con mi trabajo. Se trata del número 24 de la colección La Herejía de Horus, de Warhammer.


Siento no traerte la portada esta vez, pero lo leí como e-book y no llevaba portada alguna. Lástima. Sin embargo, si te resulta familiar este tipo de lecturas sabrás como suelen ser las ilustraciones: épicas, con mucho movimiento, colores vibrantes y sangre.
No es el primer libro de Warhammer que me leo, la verdad, aunque sí que es el primero que me leo entero. No es porque los anteriores no me gustasen, simplemente me quedé por el camino y olvidé retomarlos. Supongo que algún día los acabaré.

En este número, la acción se centra en tres capítulos de Marines Espaciales: los Devoradores de Mundos, los Portadores de la Palabra y los Ultramarines. Los dos primeros, partidarios de Horus y su rebelión contra el Imperio, viajan a través de Ultramar para aniquilar y destruir todos los mundos que están bajo el dominio de los Ultramarines, capítulo que se mantiene leal al Emperador.
Está dividido en dos partes: en la primera, atacan el mundo de Armatura y, en el segundo, Nuceria. Lorgar, señor de los Portadores de la Palabra, un erudito muy místico, está componiendo la canción de la disformidad para poder atraer los poderes de los Cuatro Dioses del Caos al mundo material mientras Angron, señor de los Devoradores de Mundos, gladiador y combatiente algo asalvajado, intenta no sucumbir bajo los maquiavélicos Clavos de Carnicero, que le están destruyendo el cerebro y le hacen perder el control de su cuerpo y mente. Y mientras tanto, batallas, naves espaciales, sangre y muerte por doquier.

No soy una aficionada a las figuritas ni nada, pero reconozco que las novelas son bastante entretenidas. Tampoco soy una experta en este tema, sinceramente, pero le estoy cogiendo el gustillo. Ya sé que, ya puestos, debería haber empezado por el primero de todos ellos, Horus, señor de la guerra, pero cayó en mis manos este. No me juzgues, algún día lo leeré (o eso espero hacer).
La verdad es que es un tipo de fantasía épica/aventura/ciencia-ficción (¿cómo lo catalogan?) que al principio puede desconcertarte, especialmente si no conoces el universo en el que transcurre toda la dilatada y detallada historia, pero si decides comenzar en este mundillo, pues no está nada mal.
Por si te lo preguntas, lo leí en inglés, porque a España no llegará hasta septiembre, según tengo entendido.